Isla de Ons: antiguo refugio de piratas

El archipiélago de Ons está formado por la Isla de Ons y varios islotes como Onza, Centolo y Freitoso. Desde el año 2002 pertenece al Parque Nacional Marítimo -Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia. Siempre ha estado habitada, en la actualidad su población la forman unas 78 personas de manera permanente e históricamente era refugio de piratas.

La isla sólo se abre a visitas en periodo estival para poder conservar su patrimonio natural. Para visitar la isla sólo puede ser: en barco privado, para lo que es necesario pedir permiso de fondeo o en periodo de vacaciones (estival, fines de semana de mayo y semana santa) con una naviera.

El archipiélago de Ons posee una importante colonia de aves marinas, así como un fondo de sus aguas muy rico en vida acuática, con aguas muy ricas en nutrientes y oxígeno, lo que proporciona una gran vida biológica. Tiene un importante ecosistema marítimo-terrestre.

Normativa y recomendaciones para la visita

En las islas no hay contenedores de basura, por su impacto visual y por los problemas ambientales que conllevan el transporte y almacenamiento de residuos. Colabore llevándose sus residuos al puerto de origen.

Las colillas consituyen un residuo especialmente difícil de retirar en playas y caminos. Apáguelas bien y deposítelas en un contenedor.

Sólo se permite pernoctar en las zonas autorizadas.

Para navegar, fondear y practicar submarinismo es necesaria la autorización del Parque Nacional.

No está permitido emitir ruidos que alteren la tranquilidad natural del lugar, molesta a otros visitantes y a la fauna de las islas.

Está prohibido introducir animales (excepto perros lazarillo) pues pueden escarbar raíces de plantas de duna, cazar otros animales, etc.

Circular fuera de los caminos principales provoca el pisoteo de plantas y, al abrir atajos, aumenta la erosión.

Para prevenir los incendios no está permitido hacer fuego.

Las aguas del Parque actúan como uno de los pocos refugios de vida marina. La pesca deportiva está prohibida.

No se permite arrancar flores o frutos, pues perjudica el desarrollo de las plantas y se reduce el alimento para algunos insectos y aves.

Existen zonas de reserva a las que no se puede acceder, como los acantilados o las dunas, bien porque albergan importantes colonias de cría de aves o por la fragilidad de su flora, etc.

No está permitido llevarse las conchas de las playas, pues reduce los nutrientes necesarios para las plantas de la duna.

La fauna no puede ser molestada ni capturada. No se debe dar de comer a las aves ni a los peces, ya que puede causarles enfermedades y cambiarles sus costumbres de alimentación. Tampoco se pueden arrancar los seres vivos de las rocas: mejillones, lapas...