Isla de Sálvora: barrera natural de la Ría de Arousa

La isla de Sálvora cuenta con un relieve plano en su superficie, pero la cantidad de pequeños islotes que forman el archipiélago nos dan una idea de como pueden ser sus fondos. Estos islotes hacen barrera en la entrada de la Ría de Arousa.

En sus costas se ven playas de arena limpia y rocas graníticas redondeadas por los envistes del mar a lo largo de los siglos. En el terreno se aprecian restos de cuando la isla estaba habitada con casas y establos en los que se pueden encontrar herramientas y utensilios que sus habitantes usaban en sus vidas cotidianas.

El faro, en uso, mantiene su actividad gracias al trabajo desempeñado por los tres fareros que aun persisten para su mantenimiento, otro de los referentes de la isla.

La Isla de Sálvora es un lugar para visitar y apreciar todo el encanto del océano Atlántico a su entrada en la Ría de Arousa.

Normativa y recomendaciones para la visita

En las islas no hay contenedores de basura, por su impacto visual y por los problemas ambientales que conllevan el transporte y almacenamiento de residuos. Colabore llevándose sus residuos al puerto de origen.

Las colillas consituyen un residuo especialmente difícil de retirar en playas y caminos. Apáguelas bien y deposítelas en un contenedor.

Sólo se permite pernoctar en las zonas autorizadas.

Para navegar, fondear y practicar submarinismo es necesaria la autorización del Parque Nacional.

No está permitido emitir ruidos que alteren la tranquilidad natural del lugar, molesta a otros visitantes y a la fauna de las islas.

Está prohibido introducir animales (excepto perros lazarillo) pues pueden escarbar raíces de plantas de duna, cazar otros animales, etc.

Circular fuera de los caminos principales provoca el pisoteo de plantas y, al abrir atajos, aumenta la erosión.

Para prevenir los incendios no está permitido hacer fuego.

Las aguas del Parque actúan como uno de los pocos refugios de vida marina. La pesca deportiva está prohibida.

No se permite arrancar flores o frutos, pues perjudica el desarrollo de las plantas y se reduce el alimento para algunos insectos y aves.

Existen zonas de reserva a las que no se puede acceder, como los acantilados o las dunas, bien porque albergan importantes colonias de cría de aves o por la fragilidad de su flora, etc.

No está permitido llevarse las conchas de las playas, pues reduce los nutrientes necesarios para las plantas de la duna.

La fauna no puede ser molestada ni capturada. No se debe dar de comer a las aves ni a los peces, ya que puede causarles enfermedades y cambiarles sus costumbres de alimentación. Tampoco se pueden arrancar los seres vivos de las rocas: mejillones, lapas...