Islas Cíes: el mayor tesoro de la ría de Vigo

Las Islas Cíes pertenecen al Parque Nacional de Illas Atlánticas de Galicia y forman una barrera natural entre el océano Atlántico y la ría de Vigo. Situadas en el municipio de Vigo, en la provincia de Pontevedra, están formadas por tres islas que reciben la denominación de: la Isla de Faro, la Isla de Monteagudo y la Isla de San Martiño. Además tiene varios islotes entre los que cabe destacar el de Penela dos Viños, Ruzo, Grabelos, Agoeiro...

La Isla de Faro y la de Monteagudo están unidas por un ismo de arena en el que se encuentran dos de las playas más bonitas del lugar como son la playa de Figueiras o de Rodas, esta última fue declarada en el año 2007 por el diario The Guardian como “la mejor playa del mundo” por su fina arena, sus aguas tranquilas y cristalinas y la forma de media luna que tiene la playa.

El contraste en el relieve del archipiélago, en cualquiera de las islas, es muy singular. En la cara orientada al océano, la cara oeste de las islas, se pueden apreciar grandes acantilados que llegan a elevarse 150 metros sobre el nivel del mar. Mientras en la cara este se pueden disfrutar de magníficas playas de arena fina y aguas tranquilas y cristalinas.

Las islas poseen un importante patrimonio cultural que abarca desde la época de los castros y que incluye ruinas de monasterios, de la fábrica de salazón y de un molino de la Isla de San Martiño, restos poblados más actuales...

En la actualidad, las Islas Cíes están deshabitadas y su acceso está restringido a un número de visitantes diarios y sólo se puede acceder en barco y cumpliendo la normativa sobre los cuidados a tener con la fauna y la flora de las islas.

Normativa y recomendaciones para la visita

El baño en el lago está prohibido, pues en sus aguas tranquilas y poco profundas crían muchas especies marinas.

Las colillas consituyen un residuo especialmente difícil de retirar en playas y caminos. Apáguelas bien y deposítelas en un contenedor.

Sólo se permite pernoctar en las zonas autorizadas.

Para navegar, fondear y practicar submarinismo es necesaria la autorización del Parque Nacional.

No está permitido emitir ruidos que alteren la tranquilidad natural del lugar, molesta a otros visitantes y a la fauna de las islas.

Está prohibido introducir animales (excepto perros lazarillo) pues pueden escarbar raíces de plantas de duna, cazar otros animales, etc.

Circular fuera de los caminos principales provoca el pisoteo de plantas y, al abrir atajos, aumenta la erosión.

Para prevenir los incendios no está permitido hacer fuego.

Las aguas del Parque actúan como uno de los pocos refugios de vida marina. La pesca deportiva está prohibida.

No se permite arrancar flores o frutos, pues perjudica el desarrollo de las plantas y se reduce el alimento para algunos insectos y aves.

Existen zonas de reserva a las que no se puede acceder, como los acantilados o las dunas, bien porque albergan importantes colonias de cría de aves o por la fragilidad de su flora, etc.

No está permitido llevarse las conchas de las playas, pues reduce los nutrientes necesarios para las plantas de la duna.

En las islas no hay contenedores de basura, por su impacto visual y por los problemas ambientales que conllevan el transporte y almacenamiento de residuos. Colabore llevándose sus residuos al puerto de origen.

La fauna no puede ser molestada ni capturada. No se debe dar de comer a las aves ni a los peces, ya que puede causarles enfermedades y cambiarles sus costumbres de alimentación. Tampoco se pueden arrancar los seres vivos de las rocas: mejillones, lapas...